Viñedos

La tierra y el clima

Nuestra inquietud y el reto que suponía elaborar nuestra variedad autóctona, "Tempranillo", en una zona con peculiaridades que difieren de la nuestra hizo que desarrollásemos un nuevo proyecto construyendo nuestra emblemática Bodega de la DO Ribera del Duero, Bodegas Traslascuestas, concretamente en Valcavado de Roa (pedanía de Pedrosa de Duero) provincia de Burgos y conocido popularmente como el balcón de la Ribera, por ser el pueblo de la Ribera situado a mayor altitud, unos 900mtrs sobre el nivel del mar, lo que confiere a la variedad tempranillo, aquí llamada tinta fina o del país, esa especificidad que hacen a los vinos de la Ribera unos vinos únicos. Éste fue el motivo, por el cual decidimos ubicarnos en Valcavado de Roa, la altitud de sus viñedos, buscando en ellos la expresión más genuina de La Ribera del Duero.

Las específicas condiciones climatológicas que caracterizan el cultivo de la vid en Bodegas Traslascuestas, Valcavado de Roa-Ribera del Duero, tienen una gran influencia a lo largo del ciclo vegetativo de las viñas, desempeñando un papel fundamental en el desarrollo de la planta y la maduración de la uva. De esas especiales condiciones depende, en gran medida, la calidad de los caldos obtenidos. La Ribera del Duero disfruta de un clima continental atlántico, seco y ventoso, con inviernos muy duros, largos y fríos, y veranos cortos, secos y calurosos. Existen largos períodos de heladas frecuentes y persistentes que comienzan en Octubre y acaban en Mayo y de escasas nevadas. Su temperatura media anual es de 11ºC , con temperaturas extremas en invierno y verano; sus veranos secos soportan temperaturas máximas cercanas a los 40ºC y sus inviernos largos y rigurosos con mínimas que alcanzan los -18ºC . La pluviometría es moderadamente baja, con un índice pluviométrico de 400- 600 mm anuales y una insolación media anual de 2.400 h.

El hombre

Es sabido que el factor humano, junto con suelo, clima y cepaje, es determinante de la calidad de nuestros vinos. Como viticultor armoniza toda la capacidad natural del suelo, uva y clima para obtener frutos sanos y maduros.

Como vinicultor, controla y dirige que todo ese "milagro de la elaboración" llegue a buen fin, combinando la tradición y modernidad, en aras a obtener vinos que expresen lo mejor de sí mismos.

Por ello, no nos podemos olvidar de la parte enológica. En ese aspecto, nos hemos dotado de unas modernas instalaciones que nos aseguran una adecuada vinificación (sistema de despalillado suave que evite fragmentar el raspón, depósitos de acero inoxidable con sistema incorporado de doble camisa para controlar las temperaturas de fermentación, prensado neumático que evita romper las pepitas de la uva y transmitir al vino los consiguientes desagradables sabores, etc...).

Vinificación

Tintos

Partiendo de uvas enteras, sanas y maduras, se procede a la fermentación de la uva despalillada, en depósitos de acero inoxidable dotados con sistema de doble camisa para el control de la temperatura de fermentación, evitando la perdida de aromas. Significar, con respecto a la vinificación, la prolongada maceración que realizamos, alrededor de unos 25 días, con dos remontados diarios, para facilitar la extracción de la mayor cantidad posible de materias colorantes y tánicas, para dar a los vinos la suficiente estructura y cuerpo, y que permitan una crianza en barricas de roble francés y americano nuevo de 6 a 26 meses dependiendo del tipo de vino, favoreciendo la estabilización natural del color y de las sustancias que participan en la formación del aroma y sabor. Posteriormente, el vino pasa al cristal, donde culminará su última y definitiva etapa, el afinamiento en botella. Aquí el vino se redondeará, armonizará y desarrollará todos esos sabores y aromas, para darle una complejidad de matices única

Rosado Fermentado en Barrica

Se seleccionan las mejores uvas y con menor rendimiento persiguiendo la perfecta maduración, para después de un encubado de un día abaja temperaturas, sangremos, obteniendo un mosto robusto que pueda aguantar los envites del oxigeno, en su fermentación lenta y pausada en barricas nuevas de Roble Francés con tostados pero profundos para que no sean demasiado dominantes pero nos aporten su complejidad.

En estas barricas fermentan durante 21 días hasta que agote los azucares, a partir de este momento basteonaremos cada dos días para poner en suspensión las partes solidas (lías) para que nos den su esencia, parte terrosa que encontramos en el vino, al mismo tiempo que nos engordan nuestro caldo dotándole de una potente grasa que le hará sedoso en boca.

A los 45 días, sin trasegar, sacaremos las barricas a la calle con el fin de que pase el año nuevo al ras, con el frio y duro invierno de castilla para limpiarse y evitando que el oxigeno maderice en exceso.

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